Emburucuyá


Cat Power y la canción*
Miércoles, Mayo 7, 2008, 12:52 am
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Hace un par de días leía una entrevista a Cat Power hecha en 2006. En ella hablaba de su afición por el alcohol (”bebía desde que me levantaba en la mañana hasta que me iba a la cama”), el encierro de un año en un departamento de Miami, sus recientes (en ese entonces) días en el hospital y las visiones que tenía antes de internarse ahí.

Pero lo más interesante, en mi opinión, está al final de la entrevista, cuando habla sobre sus próximos discos (Jukebox, uno de ellos, se editó el año pasado y motiva en parte esta entrada) y la grabación de The Greatest con viejos músicos de soul en Memphis. Antes de eso, Chan Marshall responde sobre sus - eso dicen - extrañas presentaciones en vivo y lanza una respuesta que dice mucho.

You have a reputation for unusual behavior during live shows: starting and stopping songs, talking as if you’re in a trance, apologizing repeatedly. Where does that come from?
Say you’re typing a poem and there’s something wrong with the E key — it looks like an R or a Q. And you’re like, fuck, and you pull the paper out. That’s what playing is like for me. There’s just something wrong — the sound, the lights, someone looking at me, maybe the piano’s out of tune — that’s why I stop and start. I want to make it perfect. It’s not like I’m trying to torture people. I don’t care if I’ve got a booger up my nose or my head’s on fire; it’s not about me. It’s about the song.

Sin discutir cuánto creerle o no, el final de la respuesta parece una lección. “It’s not about me. It’s about the song”. ¿No es simple?

A propósito de canciones: la versión de “Angelitos Negros” que aparece en el disco extra de Jukebox es una sacudida. Aún en español poco ortodoxo. Una versión de aquellas.

La música es de Manuel Álvarez “Maciste” y la letra de Andrés Eloy Blanco. Pedro Infante la cantó en 1948 y (cómo no) Los Ángeles Negros la grabaron en los ‘70.

*A propósito del comentario de “chancita fan” (vaya manera de camuflarte) y nuestras últimas conversaciones.



Fother Muckers - No soy uno
Sábado, Marzo 8, 2008, 12:13 am
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Fother Muckers - No soy unoPublicado por Mus el 7 de marzo de 2008.

Fother Muckers
No soy uno
(2007, Escarabajo)

Rodrigo Alarcón L.

Es un buen punto de partida saber que este grupo hizo su debut en una Convención Beatle. El dato puede ser mezquino, pero adquiere relevancia cuando en gran parte de este álbum es posible reconocer la escuela de canciones de la que los Beatles son maestros adelantados, aunque no los únicos.

Esa raíz está en la sobriedad de las baterías y las percusiones, sabias para dar un giro a las canciones con movimientos simples como en los inicios de “Fuerza y fortuna” y “A la primera” o sólo mantener el pulso. Está en la sucesión de guitarras eléctricas y acústicas, arpegios, rasgueos y punteos melódicos que matizan y aportan timbres a cada tema. Está también en el bajo, que a ratos lleva su propia melodía y tiende puentes entre los acordes como en “Tres caras largas“. Y está por supuesto en las voces, que mantienen casi inalterable su vocación melódica y ensayan armonías simples pero cálidas.

Es este un disco clásico, porque se aferra al formato canción y a una alineación de guitarra, bajo y batería favorecida por otros instrumentos como piano, teclado y metalófono. Es clásico también al citar a Johnny Cash en “El que se lo encuentra se lo queda”, invocar al Neil Young eléctrico en “Fueron” y utilizar los pianos y slides que se oyen en la mencionada “Tres caras largas”. Y clásico también en que son canciones con acordes como los de tantas otras, pero que de pronto se vuelven entrañables.

Quizás algo tenga que ver en eso el rol del vocalista Cristóbal Briceño, en especial en aquellos pasajes más despojados, sostenidos a veces sólo sobre su canto y guitarra. Es su voz uno de los rasgos que unifica las canciones: a veces profunda, otras desgarrada, en muchas ocasiones lánguida y hasta furiosa. Pero también las letras tienen lugar de origen y cercanía. En este disco hay versos hogareños como la pregunta “¿Quieres café o té?” y líneas que sólo se podían escribir en este lugar del mundo. Ejemplos hay en la narración de doce perros que llegan hasta el cerro por Moneda, la historia de “El conductor”, que conduce un Metrotrén, o la frase “gardenias pa’ almorzar”. O más simple todavía: solo acá escribir “Tres caras largas” tiene más de una acepción.

Temas: 1. Fuerza y fortuna. 2. El conductor. 3. Tres caras largas. 4. El que se lo encuentra se lo queda. 5. Aunque todo salió mal. 6. A la primera. 7. Uno sino mil. 8. Ríos color invierno. 9. Fueron. 10. Héctor. 11. Ya veremos. 12. Cajas y paneles. 13. Tirado al sol. 14. A cuatro rounds.

Músicos: Cristóbal Briceño (voz y guitarra), Simón Sánchez (bajo y voz), Héctor Muñoz (guitarra), Martín del Real (batería). Invitados: Alex Anwandter (pianos y batería), Andrés Zanetta (teclados, metalófono y percusión).

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Matorral - Resonancia en la zona central
Viernes, Febrero 8, 2008, 8:08 pm
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matorral.jpg

Reseña publicada por Mus el martes 5 de febrero de 2008.

Matorral
Resonancia en la zona central
(2007, Cápsula Discos)

Rodrigo Alarcón L.

Lanzar un disco doble siempre ha sido una maniobra arriesgada, y más en los tiempos de la música a granel a través de internet. Sin embargo para Matorral es también hacer justicia con un repertorio de canciones difundidas en vivo, unas, y recién reveladas en este álbum, las otras.

Éste es el testamento de una banda que ya no existe. Es la última grabación de Matorral con el estilo siempre inquieto del alejado baterista Iván Molina, que brilla en especial en canciones como “Golpe en plena cara” o “Carne de cañón”, donde la veta eléctrica y sicodélica se despliega en largos pasajes instrumentales. La mezcla entre ese rock y ciertas armonías y ritmos cercanos al folclor ha sido marca registrada del grupo hasta ahora y este álbum confirma esa premisa. Quizás la melodía y el pulso de una canción como “¿Donde está el chal?” no puedan ser hechos más que en Chile, tal como sólo acá cantar “Corre hacia los campos” es una cita a los setenteros Embrujo.

Los problemas que provocaron la salida del baterista rondan en muchas letras del álbum y, unas más reveladoras que otras, parecen siempre rodeadas de pesar y hasta desolación. Esas sensaciones hay en versos como “Ya no hay tiempo para más / hice lo que pude / sólo quiero descansar / perder es agotador” o la letanía final de “Tú”. Y podrían ser asfixiantes –más en un álbum doble– de no ser por ciertos respiros: la juguetona “Todo”, la muy guitarrera “El sastre”, la cálida instrumentación de “Noche en que perdí la voz” y la bonita narración de “A medio camino”. Las dos últimas incluyen cuerdas y ése es un acierto. La incorporación de trompeta, banjo, teclados y las mismas cuerdas matizan el sonido del álbum.

“Cantores que reflexionan” es una de las cumbres de este disco. Podría ser un pésimo síntoma, pero aquí es lo contrario: es la letra de Violeta Parra, pero cantada con una nueva melodía, otra vez sobre las volátiles baterías y guitarras de Iván Molina y Felipe Cadenasso. Se convierte en una canción propia que, de nuevo, solo podría haberla compuesto un grupo chileno.

Hay, además, una velada convicción en la creación musical como superación ante cualquier dificultad. Se adivina en algunos pasajes de esos versos angustiantes y queda claro en la canción oculta del primer disco: “Escucho un ruido en la puerta, señor / quieren las armas callar mi voz / si he de partir / quiero salir hecho música”, dice. Es el mismo convencimiento que se advierte en el inicio, y sin importar cuántos fueron los problemas, Matorral sólo necesita dos palabras para expresarlo: “Estamos bien”. La gracia es que además suenan bien.

Temas: Disco uno: 1. Estamos bien. 2. Mediodía. 3. Dónde está el chal. 4. Presión baja. 5. Terminé. 6. Carne de cañón. 7. Dentro de las piedras. 8. Una anticipación. 9. Nuevos días. 10. El sastre. Disco 2: 1. Agotador. 2. Cuántos cómo tú. 3. Golpe en plena cara. 4. Las rocas. 5. A medio camino. 6. Lo intentamos. 7. Bajo tierra. 8. Corre. 9. Todo. 10. Cantores que reflexionan. 11. ¿Quién duerme? 12. Noche en que perdí la voz. 13. Tú.

Músicos: Felipe Cadenasso (voz y guitarras), Gonzalo Planet (bajo y voz), Iván Molina (batería). Invitados: Bernardita Martínez (voz, teclados y bajo), Ángelo Guíñez (armónica), Jorge Rivera (violín), Simón Cox (banjo), Ricardo Carrasco y Jaime Muñoz (trompetas), Rodrigo Subiabre-Cantín (teclados).

Escuche:
Cantores que reflexionan

A medio camino

Golpe en plena cara


Mini documental sobre “Resonancia en…”
www.myspace.com/matorral



A propósito de Canto para una semilla
Lunes, Noviembre 26, 2007, 1:50 am
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El viernes pasado con Tamara fuimos a El canto de todos, el concierto donde se celebraban los 90 años del natalicio de Violeta Parra. Esperábamos algunas cosas: el merchandising cubanoproletariocombativo, que no nos gustaran todas las bandas y que muchos se llenaran la boca con la homenajeada. Las esperábamos y son normales, daban lo mismo. Ese día uno de los números estelares era la presentación de Canto para una semilla, la cantata hecha con décimas autobiográficas de Violeta Parra cuya portada ilustra esta entrada. La escribió Luis Advis en 1971 para Inti Illimani e Isabel Parra como cantante, sumando a la actriz Carmen Bunster en los relatos. En el Parque Ohiggins la tocaban casi los mismos Inti que grabaron el disco (esos llamados “históricos”), con la mismísima Isabel Parra en la voz. Los relatos los hacía Ximena Rivas y se sumaban Tita Parra, Javiera Parra, la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro de la Universidad de Concepción. Los arreglos orquestales los hizo don Luis, pero a su muerte los terminó Horacio Salinas, de los Inti. Era primera vez que se presentaba con aquellos arreglos. Tocó Silvio Rodríguez y fue el éxtasis, incluso mucha gente se fue. Cuando por fin venía el Canto para una semilla, a nuestro lado se instaló un tipo con dos mujeres que gritaron los más de cuarenta minutos que duró la presentación. Un poco más allá otro tocando una trutruca…Uno entiende que la recepción sea más bien fría, que no es la enésima versión de Quién es la que viene allí, que ya había miles de botellas en el suelo, que el concierto también era un gran carrete... Pero no que no sean capaces de escuchar con respeto o “conversar” donde no molesten. Menos se entiende cuando son las mismas personas que gritaban y aplaudían cada vez que les decían violeta, víctor, neruda. No son capaces de escuchar pero vitorean cuando se dan cuenta que Ximena Rivas recita parte de Gracias a la vida. “Que se toquen un Sambalandó que sea” dijo el tipo cuando terminó la cantata. Lo que se siente es más parecido a la pena que al enojo.

De todos modos, la presentación fue bellísima. Nos quedamos con la sensación de que en un teatro sería óptima, pero era un lindo gesto un concierto masivo y gratuito. Lástima que algunos no estén a la altura. Canto para una semilla es un disco de aquellos. En mi opinión, de los más bonito que se haya grabado por estos lados. Basta ver la carátula y los nombres involucrados para hacerse una idea. Por todo eso, bájelo aquí antes de que desaparezca. Hágase el favor.

Fotos del concierto aquí.
Esta entrada fue actualizada en la madrugada del 29 de noviembre.



Santos Dumont - Ayer
Sábado, Noviembre 17, 2007, 5:38 pm
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De pronto, Ayer se convirtió en un pequeño hit. Comenzó a sonar en radios, alcanzó puestos de avanzada en rankings y quedó como la canción más popular que alguna vez hicieron los Santos. La documentalista Carmen Luz Parot - amiga y seguidora del grupo - armó con escaso dinero un video clip. Intercaló antiguas imágenes del sur filmadas en formato Súper 8, pertenecientes a su familia, con fotos de la banda hechas en Pucón. En noviembre, el suplemento Zona de Contacto, de El Mercurio, recogía las impresiones de Gustavo Santaolalla, cotizado productor argentino: “Me encantó la voz y la melodía es muy linda. Está bien arreglado y me levanta el ánimo. Muy bueno.”, decía.

Las cosas andaban mejor cuando recibieron una ayuda muy particular. Según Julián, su cuñada de entonces pololeaba con un adolescente Gonzalo Yáñez, ex músico de No Me Acuerdo y Los Prisioneros. Y Yáñez era hijastro del director artístico de Warner, Alfonso Carbone. “Un día Carbone estaba viendo tele con su hijo y vieron el video de Ayer”. Al adolescente le gustaban los Santos y cuando el ejecutivo comentó lo buena que era la canción, “le dijo ‘pero yo los conozco, él es el Julián, pololea con la hermana de mi polola’. Y al otro día nos llamó y así firmamos con Warner”, afirma ahora.

Parte de Hasta dónde llegaron los Santos, el reportaje sobre Santos Dumont y Similia Similibus.
Vea el video de Ayer aquí.
No hay muchas fotos de los Santos en internet. La que usé es la más común. La encontré en este blog.



Santos Dumont
Sábado, Noviembre 3, 2007, 6:04 am
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Santos Dumont
Cargado originalmente por emburucuyá

Un trabajo todavía en proceso me llevó a obtener varios archivos de Santos Dumont. Desde el fin de semana pasado poseo una serie de demos, registros de conciertos, grabaciones para radios e incluso una última grabación antes de la separación definitiva.
Entre los muchos archivos de audio venían también carátulas y diseños interiores de discos y cassettes, publicados a comienzos de los ‘90, en Concepción.
Independiente de mi gusto por los Santos, me pareció adecuado publicar este material. Casi por cortesía pregunté si no había problema, y esta entrada es la respuesta.
En flickr está todo lo que recibí. También tengo algunas cosas de Emociones Clandestinas que quizás aparezcan por aquí.
Respecto a esto, a quien le sea de interés o útil alguna vez, ahí están.



Something
Miércoles, Octubre 31, 2007, 4:23 pm
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Por motivos que no vienen al caso, estaba revisando Wikipedia y me di cuenta de algo. Hace exactos 38 años el single Something/Come together se editó en el Reino Unido.George Harrison escribió Something durante las grabaciones del White Album, pero recién apareció en Abbey Road. Antes, George pensó entregársela a Jackie Lomax y Joe Cocker para que la grabaran, cosa que solo hizo el segundo. También pudo ser incluida en lo que se convirtió Let it be, pero Harrison desistió.

Hay cosas que no sabía: las dos primeras frases son de una canción de James Taylor; existía una primera versión, más larga y con Lennon al piano; y no es a Pattie Boyd - la esposa del beatle - a quien alude la canción, sino al mismísimo Ray Charles.

Valga la mención para tan magna canción.
La foto es la carátula del single, y como la información, está en este artículo.



Leo Quinteros - Los accidentes del futuro
Viernes, Septiembre 28, 2007, 2:21 am
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Publicado por Mus en septiembre de 2007. Originalmente la reseña salió con un grosero error de redacción que ya se encuentra corregido.

Leo Quinteros
Los accidentes del futuro
(2007, Andes empire / Oveja negra)
Rodrigo Alarcón L.

Hace algunas semanas en una entrevista publicada en este sitio Leo Quinteros decía que es este un disco más versátil y donde su interés está en un tipo de canción, en “el artefacto que es la canción”. Dos afirmaciones que son ciertas y a las que habría que agregar que es en este disco también donde Leo Quinteros confirma que maneja a plenitud los códigos de la canción. Incluso se da algunas licencias con ese artefacto, mezclando idiomas y en el divertimento que es “Créditos”.

Están aquí las virtudes que ya se han señalado sobre sus dos discos anteriores: canciones melódicas, inteligentes, imaginativas, estimulantes. Pero manejar los códigos de la canción también significa saber vestirlas y es esta grabación donde mejor hace esa tarea. Valiéndose de electricidad aguda (“Heart attack”), emotiva desnudez (“La enredadera”, “Mis propios papeles”) o colorida sonoridad (“Por ahí van”) conforma una variedad de timbres suficiente para que cada canción suene distinta y a la vez unificada por su voz.

Nada de eso sería importante sin embargo si no fuera este un músico capaz de seguir entregando canciones sorprendentes. Puede contar una fábula en clave country (“Los accidentes del futuro”) y hacer una mejor versión de una canción que ya era buena como “Invisibilidad” (incluida en Fallando, su primer disco); sabe narrar una aventura salpicada de coros juguetones (“Pensilvania”) y firmar bonitos compases de tres tiempos adornados por un teclado que hace de organillo (“El reflejo del salar”). No es fácil describir esta música con justicia, algo de extraño e inasible tienen en su simpleza.

Hace un par de años, Leo Quinteros le dijo a este redactor lo siguiente: “Piensa que los instrumentos fueran colores y quieres hacer un retrato. Tienes que elegir con qué colores lo vas a pintar. Esa misma decisión es como pintas la canción, con los colores adecuados para ella. Mientras más adecuados sean, el resultado es mucho mejor”. En este disco los colores son los adecuados y brillan en canciones que no son accidentes. Tampoco son del futuro, suenan ahora.

Temas: 1. Heart attack. 2. Invisibilidad. 3. La enredadera. 4. Los accidentes del futuro. 5. Pensilvania. 6. Mis propios papeles. 7. Por ahí van. 8. El reflejo del salar. 9. Mal agüero. 10. Cóndor in my heart. 11. Cajita. 12. Créditos.

Músicos: Leo Quinteros (guitarras, bajo, percusiones, piano, teclados, harmónica, voces y coros), Cristián Sotomayor (baterías y percusiones), Mowat (piano y coros), Rodrigo Bauzá (violines), Blanca Lewin (coros), Camila Téllez (coros) y Turboplasma (coros).



Fiskales Ad Hok - Lindo momento frente al caos
Domingo, Septiembre 9, 2007, 4:42 am
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Publicado en mayo de 2007 en Mus.
Fiskales Ad Hok

Lindo momento frente al caos
(2007, CFA / Oveja Negra)

Rodrigo Alarcón L.

Mi cadáver” se llama la canción que abre este disco y es también con razón el single promocional. Dos y minutos y medio de excelente presentación para el regreso de Fiskales Ad Hok al disco y las canciones nuevas, seis años después de un Calavera (2001, CFA) que ni siquiera a la banda dejó conforme.


Lindo momento frente al caos es una estupenda lección de cómo sonar con frescura luego de veinte años tocando canciones que aparentemente hablan de lo mismo en un género supuestamente tan estrecho como el punk. Porque los rasgos tradicionales están: guitarras aceleradas y distorsionadas, gritos, canciones cortas y lo que comúnmente se llama “crítica social”. Los personajes y temas se repiten en este y todos los discos de Fiskales Ad Hok: la clase dirigente, los militares, la policía, la violencia.Es así como “De cuello negro” recuerda a “Río abajo”, de Traga! (1994, Culebra/BMG) cuando los ríos y cisnes sureños remiten al mismo problema; así como “Perro muerto” es la amarga despedida a Pinochet anunciada en “Cuando muera”, del disco Fiesta (1998, CFA). Es también así como la rabia de siempre es la contenida en los versos “cortemos por lo sano / cortémosles las manos”, de la furiosa “La mano”, e incluso un antiguo integrante –Pogo– aparece en una antigua canción recién publicada (”Policía secreta”).

Pero las canciones de este disco ni suenan igual ni dicen lo mismo. Por un lado la actual formación debuta en disco y su principal virtud es la inclusión de dos guitarras, experimento que brilla cuando la segunda de éstas toma rumbo propio en la construcción de arreglos y se oye demoledor cuando suenan al unísono. Y por otra parte, el acento que tienen las letras en la cercanía del barrio y lo personal, sumado a la ambigüedad de algunas de ellas, las vuelven particularmente interesantes y las libran del simple panfleto.

Los retratos del momento previo al “fuego, piedras y barricadas”, del “perro que te sigue a tu casa, te cuida la espalda, te hace el aguante ahora, después y durante” y del “ángel lejos de casa, con las alas quemadas” son conmovedores. “Mi cadáver”, “Los niños” y “El proceso” son canciones con un sentimiento de desilusión abismante. Y el vértigo cuando el pulso se acelera es una de las mayores cualidades de un disco completamente atravesado por la furia. Todo lo anterior late en canciones que escapan a la obviedad y son suficientemente lúcidas para que lo dicho quede claro. Por ahí, latiendo.

Temas: 1. Mi cadáver. 2. Domingo en la feria. 3. Microtráfico. 4. Ángel. 5. Tu vida. 6. El proceso. 7. Lindo momento. 8. Kilterrier. 9. Autoestimulación. 10. Responder. 11. Mi condena. 12. De cuello negro. 13. Listo para ir. 14. La mano. 15. Policía secreta. 16. Esa vida. 17. Perro muerto. 18. Los niños. 19. En mi cocina.Músicos: Juan Pablo “Mecha de clavo” Arredondo (guitarra), Álvaro “Guardabosques” Rozas (guitarra), Rubén “Roli” Urzúa (bajo), Rodrigo “Memo” Barahona (batería), Álvaro España (voz).




Gepe - 5×5
Miércoles, Septiembre 5, 2007, 1:00 am
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Esto fue publicado por Frente Sonora (Q.E.P.D.) en octubre de 2004.
Parece que fueran años y años atrás…

Gepe
5 x 5

Por Rodrigo Alarcón L.

Gepe es el trabajo en solitario de Daniel Riveros, voz principal y batería de Taller Dejao. Su primera entrega discográfica se llama 5 x 5, y consiste en siete temas que no alcanzan a sumar veinte minutos en total, todos compuestos e interpretados en su totalidad por él mismo. Siete canciones posibles de enmarcar en la mejor tradición de música de autor, desarrolladas con simpleza y en un formato preferentemente acústico.Grabado sin artificios y con un sonido sólo de mediana calidad, este defecto le da al disco un ambiente especial y propio, sin ser un aspecto que perjudique la entrega final. El minidisco de Gepe es una muestra de canciones íntimas y de una sensibilidad exquisita, con un dejo al folklore tradicional más melancólico y bajado de revoluciones en ciertos pasajes. Difícil es encontrar un punto bajo en un disco de pequeñas canciones redondas, ayudado por su brevedad.

Si “El brillo que tiene es lo humano que le queda”, el aplaudido debut de Taller Dejao, es un canto que se impone rápidamente por presencia, en 5 x 5 el valor está en la sensibilidad de las canciones. En una búsqueda austera técnicamente como la de Gepe, lo que importan son las melodías, las letras y el valor que pueden tomar las canciones en si mismas. Y el sello propio que le pueda dar el autor a sus composiciones. Ambos elementos aparecen logrados en este caso.

En definitiva, un trabajo absolutamente recomendable. Delicado y amable. Una pequeña joya aparecida silenciosamente, lista para ser descubierta. Pasarlo por alto sería un desperdicio.

1. Namas
2. 5 x 5
3. Cuento
4. Escalera
5. Subida
6. La noche
7. Nahuel

Jacobino Discos, 2004