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Santos Dumont lanza Similia Similibus
Lunes, noviembre 10, 2008, 8:52 pm
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Santos Dumont lanza Similia Similibus

Santos Dumont lanza Similia Similibus

Más información: Discos Tue-Tue

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Manuel García y Chinoy: Con los amigos
Miércoles, junio 18, 2008, 12:23 am
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Publicado por La Música Emol el lunes 16 de junio de 2008.

Manuel García y Chinoy
Con los amigos

Galpón Víctor Jara
Sábado 14 de junio
16/6/2008

Rodrigo Alarcón L.

Aunque el afiche de este concierto anunciaba a Manuel García y al “artista invitado” Chinoy, en realidad escondía varios detalles. Chinoy fue de verdad un invitado y no, como se acostumbra, un telonero. Se tomó el escenario en plena presentación de Manuel García y en solitario disparó unas cuantas canciones. Es casi literal, sus canciones son como un latigazo: raras, amargas, inasibles, disonantes a ratos. El montón de imágenes que hay en sus letras se llena de tensión en vivo. Golpea ambos pies contra el escenario, desata su voz nasal y agudísima y convierte la guitarra en una ráfaga.

Antes, Manuel García explicó su idea de crear un ambiente casero, con un espectáculo heredero de las peñas que se hicieran “hace no tanto tiempo en Chile”. Quizás por eso no hubo reparos con el excesivo tiempo que pasó entre cada tema, con una entrada en falso y una informal “Rasguña las piedras” -original de Sui Generis- para introducir otra canción reciente llamada “Piedras”. Por lo mismo, además, García terminó cantando sin micrófono y la noche se alargó después con otros músicos empuñando guitarras, incluido el mismo Chinoy.

El vocalista de Mecánica Popular casi no alcanzó a estar solo sobre el escenario y apenas unas pocas canciones fueron con guitarra y voz. A la mayoría podían sumarse más guitarras -electroacústica, eléctrica de 18 cuerdas o acústica-, bajo, batería y hasta cuatro y bombo. Esa banda hizo una ruidosa versión de “Hoy no empañemos el agua”, de Chinoy, y más tarde estaba haciendo otra de “El arado”, de Víctor Jara, junto a Ismael Oddó, el integrante más joven de Quilapayún, que también estrenó en solitario “Tango del Willy”, dedicado a su fallecido padre, Willy Oddó.

El concierto tuvo canciones de Pánico (2005) y algunas ya grabadas para Témpera, disco que se editaría este año. De este modo, el público inició un coro en “Tu ventana” y hasta que el cantante la entonó en catalán hizo lo mismo con “El viejo comunista”, pero también escuchó otras más nuevas, aunque hace tiempo tocadas en vivo, como “Colores” y la festiva historia provinciana que es “La gran capital”. Manuel García se notaba incómodo en el estrecho escenario y su exigida voz por momentos desafinaba, en particular en las notas bajas, pero sus canciones, evocadoras y de sencilla belleza, fueron seguidas casi con devoción por los asistentes.

Casi al final, el silencio reinó entre los asistentes cuando se proyectó un video de Víctor Jara y su voz y guitarra fueron acompañadas por Manuel García y sus músicos en “Luchín”. Era el invitado imposible y la prueba de que, al menos en este concierto, Manuel García prefería tocar con los amigos.

La foto la tomé yo mismo con la camarita de H.



Apuntes: Philipina Bitch, Fother Muckers y Matorral
Sábado, abril 12, 2008, 3:37 am
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Philipina Bitch
Jueves 10/4, Librería Qué Leo, 19:30 hrs.

Dos amigos, muchos instrumentos pequeños y discos artesanales en el suelo, guitarras acústicas, canciones sencillas y reposadas, varias divertidas y bien tocadas. A veces parecía que no estaban terminadas, pero eso lo hacía más cercano. Espontáneos. Podía ver a las personas que pasaban y miraban por el ventanal. Bastante público. Me gustó cuando tocaron harmónica. Y las canciones que me recordaron a Roberto Parra.

Fother Muckers
Cristóbal Briceño, el cantante.
Jueves 10/4, Batuta, 24:30 hrs. aprox.

Lugar repleto, gente gritando y con síntomas de euforia (¿tanto ayuda sonar en la radio?). Concierto largo, furioso a ratos y con videos intermedios y extraños. En uno de ellos, “clones” del grupo cantaban una cortina de radio Oasis. Las canciones eléctricas y ruidosas fueron golpes en la cara: “Héctor” y, sobre todo, “Tirado al sol”. Euforia. Las más reposadas, mis favoritas del disco, sufrieron con el ruido del lugar, perdian detalles y se opacaban cuando el cantante dejaba los tonos graves, que poco se escuchaban, y los cambiaba por ese canto gastado y más agudo. Satisfacción con las canciones desconocidas y con la versión de “Reflections of my life“. Una fiesta con el foco entre el vocalista y el pequeño guitarrista enardecido.

Matorral
Viernes 11/4, Centro Cultural de España, 19:30 hrs.

Javier Barría, el primero, quedó pendiente. Jirafa Ardiendo, los terceros, son caso cerrado. Matorral es una alegría que no necesita más que tocar sus canciones. Hasta parece fácil tocar. Público Infiel no se cansa de repetirlo. Bueno sería que también hicieran algunas que salen en el disco y poco en vivo, como “Tú” o “Noche en que perdí la voz”. No se me ocurre qué más pedir. No me aburro.

(tanta cosa que ver…)

Fin del mensaje.

Foto Philipina Bitch: Tahía Strika
Foto Fother Muckers: Gaby Salinas
Foto Matorral: Katharin Ross



Fernando Milagros, Gustavo León, Ángelo Pierattini y Fother Muckers: Cuatro caras de Bob Dylan
Jueves, marzo 13, 2008, 11:21 pm
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Gustavo JiminelsonPublicado por Mus el martes 11 de marzo de 2008.

Cuatro caras de Bob Dylan

Fernando Milagros, Gustavo León, Ángelo Pierattini y Fother Muckers
Tributo a Bob Dylan | El Living, jueves 6 de marzo
$3.000

Rodrigo Alarcón L.

Quizás suene muy serio un “Tributo a Bob Dylan”, y por eso varios de los músicos que participan en éste parecen no tomarlo con tanta formalidad. “Para ti Bob Dylan, que estás en el cielo”, bromea Cristóbal Briceño, el vocalista de Fother Muckers, antes de una canción. Es lo bueno de este homenaje: deja de lado las reverencias y propone aproximaciones diferentes, que, en este caso, pueden ser muchas.

La de Fother Muckers es impredecible. Comienza con el guitarrista Héctor Muñoz tocando en solitario “I shall be released” e “If not for you”, y continúa, ya con formación completa, con una recopilación de clásicos: “Just like a woman”, “Lay lady lay” y “Handle with care”, que tocaban los Traveling Willburys, con Ángelo Pierattini en la guitarra. Pero también surge, medio en broma y medio en serio, un espontáneo esbozo de “I was made for loving you”, de Kiss, y el show cierra con canciones propias del cuarteto, que suenan bastante menos prolijas que en el disco que firmaron la temporada pasada. Pero los asistentes celebran igual, incluso cuando los músicos chocan en el escenario o dejan de tocar para arremeter sobre un micrófono, cantar unas cuantas líneas y acabar la presentación con los atriles caídos.

Antes, sin embargo, hay otros números. Fernando Milagros opta por combinar la cara más sombría de Dylan, la de de “Love sick”, por ejemplo, con las reposadas canciones de su autoría. Y así logra un buen momento con una taciturna versión de “Girl from the north country” que el público recibe más bien contemplativo, aunque parece animarse algo más sobre el final, con “Reina japonesa”.

Gustavo León (en la foto) se hace cargo de la voz y la guitarra, eléctrica casi siempre, de Jiminelson, pero ahora está solo y con su instrumento desenchufado. Tampoco se ciñe en forma estricta al llamado a tributar a Dylan, así que es capaz de hilar dos canciones como “Idiot wind” y “I don’t want to talk about it” –original de Crazy Horse y popularizada por Rod Stewart– con composiciones propias como “No fue sino hasta que te fuiste” y “El delincuente”. Y todas explotan una mezcla de blues y balada que, con cuerdas metálicas y en su voz, se oye sentida y hasta conmovedora.

El contraste con esa intensidad acústica es la electricidad del trío de Ángelo Pierattini. Inicia con una vigorosa versión de “House of the rising sun” y adereza un set rockero con detalles como una viola y plumillas en la batería. La ejecución es impecable y el trío suena con fuerza, pero lo mejor llega al final. Si cada participante interpreta diferentes caras de Bob Dylan, Pierattini lo hace más evidente: cambia los bronces de “Rainy day women #12&35” por un riff de guitarra, transforma el ritmo caminante por un pulso rockero e incorpora un solo preciso y furioso casi al final. Toma una marcha militar borracha y la toca como un rocanrol firme y estimulante. Es una interpretación de Bob Dylan: la suya.

Foto: Susana Hernández.

Ver también:
Reseña de Fother Muckers – No soy uno, en entrada anterior.
Escuchar:
“El delincuente” en MySpace



¡No se puede creer!
Lunes, marzo 10, 2008, 11:31 pm
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Bob Dylan - Nashville skyline
¡No se puede creer!



Los Coléricos, Amigo Imaginario y Santos Dumont: Regalo de otro tiempo
Martes, febrero 26, 2008, 11:25 pm
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Santos Dumont

Reseña escrita para Mus y publicada el martes 26 de febrero de 2006.

Los Coléricos, Amigo Imaginario, Santos Dumont
Miércoles 20 de febrero, ciclo Viva Conce en La Batuta
$2.000

Rodrigo Alarcón L.

Los Coléricos inauguraron la noche con “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” cantada por el baterista Juan Pablo Ramírez y finalizaron su presentación con una espontánea y más sucia “That’s all right (mama)”, de lo primero que cantó un niño llamado Elvis Presley. Y esas son dos buenas pistas para describir poco más de una decena de canciones que se oyen entre aquellas versiones. “Tan dulce” es un adecuado ejemplo del repertorio: intercala estrofas apuradas por un riff demasiado parecido al de “Anarchy in the UK” (de The Sex Pistols) con coros melódicos donde el cantante armoniza con sus compañeros. Pareciera que la música de este grupo nunca termina de despegar, aunque suenan ajustados y los aplausos de unos cuantos espectadores parecen desmentirlo.

Amigo Imaginario, la banda de Mauricio Melo, es más precisa sobre los instrumentos y toca canciones aún más melódicas, pero tienden también a ser más planos. Quizás porque el ritmo de las canciones es similar, o porque la afinada Olga Ostria cae siempre en coros parecidos. La regla se rompe con Raúl Morales en teclado, cuando el tempo cambia por lo que Melo presenta como un bolero, con la más urgente y guitarrera “No te engañes” o con un cierre más atrevido, ruidoso y extendido, donde incluso se escuchan notas de los primeros Pink Floyd.

Solo esos dos grupos están anunciados en cartelera, pero la mayor parte del público se encuentra aquí por el tercero. Es un secreto a voces y se encargan de corroborarlo los músicos que ya pasaron por el escenario al finalizar sus propios shows cuando anuncian a Santos Dumont. La banda vuelve a escena a más de cinco años de su última presentación (en septiembre de 2002). Los asistentes, dispersos por el lugar, se alistan para conocer la versión 2008 del grupo, que es casi idéntica a la que decidió la separación: Julián Peña (voz y guitarra), Mauricio Melo (guitarra), Alberto Rojas (bajo y coros) e Iván Molina (batería), con la compañía del tecladista Raúl Morales.

La presentación es tan contundente como breve, y quizás parte de lo primero se deba a lo segundo. Apenas tocan dos canciones, pero es suficiente para emocionar. La primera es la más conocida, “Ayer“, y en las primeras filas provoca un incipiente coro y varias sonrisas que se repiten en los rostros de los músicos, quienes intercambian miradas mientras el tema avanza. El inicio de esa canción es dubitativo, pero con “Lee en el espejo” se afirman sobre el escenario y despachan una vigorosa versión, animada sobre todo por las baquetas de Iván Molina. Se pierden los detalles del teclado y los coros de Alberto Rojas, pero la energía que proyecta ese par de canciones deja a muchos pidiendo más. En pocos minutos, el regreso de Santos Dumont ya es historia. Y bastaron dos canciones para justificarlo.

Foto: Tamara Sancy
Ver también: Adictos al ruido



Germán Casas y Juana Fe: Los dos bailes
Jueves, febrero 14, 2008, 12:43 am
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Don Germán

Reseña escrita originalmente para Mus, pero publicada por La Música de Emol el miércoles 13 de febrero de 2008.

Germán Casas y Juana Fe
Domingo 10 de febrero de 2008, Plaza Brasil
Gratis

Rodrigo Alarcón L.

Seis músicos de civil están probando sonido a la hora programada para el inicio de este concierto. Más de una hora después, los mismos suben al escenario uniformados con chaquetas blancas sobre riguroso negro, y pronto sabremos que son Milenio, la banda que acompaña a Germán Casas. Viejos éxitos de su vieja orquesta, The Ramblers, comienzan a desfilar entonces: “Prende una mechita”, “Twist del recluta”, “Recuerdos en la lluvia”, “Jamás”, “Jugando al amor” y –cómo no– el “Rock del mundial”.

Muchas de esas canciones alientan un coro al que Germán Casas cede gustoso el micrófono y alaba en repetidas ocasiones. Otras, las que aceleran el pulso, animan a los asistentes al baile y ahí el ritmo de twist eleva pronto el polvo sobre el que está buena parte del público. El gozo es compartido y la sonrisa que Casas mantiene durante el show se replica en los rostros que lo observan. El cantante tira besos mientras el público lo aclama como “ídolo, ídolo” y otorga ovaciones cerradas al final de cada tema.

Los músicos apenas se mueven de sus puestos y las partes con vientos son reproducidas con teclado, pero el ánimo no decae en ningún momento. La voz de Germán Casas parece apenas notar el paso de las décadas y su banda no sólo es eficiente, sino hábil con los instrumentos. Óscar Soto y Harry Ratsch se lucen en los solos de guitarra, Claudio Díaz hace lo suyo con teclados rockeros y el baterista Antonio Gaulle hasta anota un solo en el instrumental “Topsy ’65”, que también sirve para que Germán Casas vuelva a escena con una humita roja en lugar de una plateada. El grupo ya ha despachado covers de “Unchained melody” y “The wonder of you” cuando se retira del escenario, aunque el respetable exigirá un bis rápidamente concedido por el sui generis animador.

Lo que tampoco demora en hacer es luego presentar a Juana Fe, que también desatará el baile en la plaza. Se trata, sin embargo, de una danza diferente. Cierta contención difícil de superar con éxitos nuevaoleros queda atrás cuando irrumpe la segunda banda. Si Germán Casas es reiterativo agradeciendo al público lo gentil, Juan Ayala hace lo propio tratándolo de guacho. Si se coreaba “eres exquisita como un gran asado con papitas fritas”, con Juana Fe es el pulso de una canción que habla de “tiros en la pobla que no dejan dormir” el que enciende a los asistentes. Si lo que se bailaba era el “Rock del Mundial”, ahora es un tema que canta a las balas que mataron a Víctor Jara y al joven mapuche Matías Catrileo. Y es sorprendente que aunque sea solo interpretada con guitarra, mantenga el ritmo suficiente para bailarla.

Lo que en Juana Fe han llamado afrorrumba chilenera es en vivo una fiesta desatada. La banda salta y se agita a cada minuto. El cantante no cesa de animar a un público que baila estimulado por ritmos siempre contagiosos. Son dos escuelas distintas. La corrección muta en desenfado, la quietud cambia por energía desbordante y hasta los niveles de volumen son distintos entre Germán Casas y Juana Fe. Pero al final, coinciden en algo: son dos escuelas de baile.