Emburucuyá


Manuel García – Témpera
Sábado, agosto 9, 2008, 1:42 am
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Publicado por La Música de Emol el jueves 7 de agosto de 2008.

Manuel García
Témpera

Un pequeño rincón del digipack que porta el segundo disco de Manuel García está ocupado por cuatro líneas de Chinoy, músico de San Antonio con quien ha compartido más de un escenario. No es casual el dato, porque el rasgueo y la letra de “Témpera”, la canción, están emparentados con la guitarra machacada y el caudal de imágenes que ese porteño despliega en sus composiciones. La canción se sostiene sobre pura intensidad: en los versos, en el ritmo, en la voz y en las cuerdas. Cuando están impregnadas de esa fuerza, algunas pinceladas de esta témpera se vuelven emotivas.

Que no se confunda intensidad con cierta cantidad de instrumentos o un indicador de volumen. Comparada con un Pánico (2005) generoso en arreglos, ésta es una grabación tosca, cruda incluso, cuyo eje son la guitarra y la voz no siempre prolija y afinada de García. Es más, la mano derecha se emplea aquí mucho más para rasguear y menos para arpegiar que en la anterior entrega.

Parece curioso que canciones que incorporan más arreglos, como “Perderse” y “Piedras”, sean más flojas y no mantengan la tensión. Pero ocurre que la fuerza de este disco está, en realidad, en las letras. De este modo, lo más inquietante de “Canción y plegaria” es la pregunta que inicia los versos y no los arreglos algo barrocos que toca un quinteto de cuerdas con oboe. De la misma forma, el retrato provinciano de Santiago en “La gran capital” es aún más atractivo que la melodía sobre la que se canta. Y canciones reposadas como “Barcos de cristal” o “Es bello es bueno” descansan sobre las imágenes que sugieren sus líneas.

Témpera se oye chileno al cantar en “Pañuelí” sobre un septiembre que solo acá es triste y festivo e invocar a Violeta Parra en el bombo y cuatro de “Los colores”. Y recuerda la extraña religiosidad latinoamericana cuando pone a bailar a la Virgen María con el diablo y narra que Cristo rompió el laúd y lo echó en un ataúd. Pero lo único que quizás puede atarlo a estos días sea el desencanto implícito en casi todas sus canciones y la mirada íntima que las cubre. Es un disco que se enrolla sobre sí mismo. En distintos momentos incluso canta de poetas, canciones, tambores y tocar la guitarra. Y eso puede ser bello y bueno.

Manuel García / ”Témpera” (2008, Alerce)

1. Nadie + que el sol. 2. Barcos de cristal. 3. Ninguna calle. 4. La gran capital (el provinciano). 5. Tarde. 6. Canción y plegaria. 7. Es bello es bueno. 8. Pañuelí. 9. Los colores. 10. Témpera. 11. Perderse. 12. Piedras. 13. Cangrejo azul.

Músicos: Manuel García (guitarra y voz), Diego Álvarez (guitarra eléctrica y electroacústica), Camilo Morales (bombo, cajón peruano, pandero, percusión y batería), María Teresa Molina (contrabajo y bombo), Alejandro Soto (teclado), Felipe Orellana (cuatro), Gonzalo Canales (guitarra), Javier Bustos (oboe), Daniela Rivera (violín), Ximena Águila (violín), Carlos Díaz (viola), Rodrigo Durán (chelo).

Manuel García en MySpace
Manuel García + Mecánica Popular

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Manuel García y Chinoy: Con los amigos
Miércoles, junio 18, 2008, 12:23 am
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Publicado por La Música Emol el lunes 16 de junio de 2008.

Manuel García y Chinoy
Con los amigos

Galpón Víctor Jara
Sábado 14 de junio
16/6/2008

Rodrigo Alarcón L.

Aunque el afiche de este concierto anunciaba a Manuel García y al “artista invitado” Chinoy, en realidad escondía varios detalles. Chinoy fue de verdad un invitado y no, como se acostumbra, un telonero. Se tomó el escenario en plena presentación de Manuel García y en solitario disparó unas cuantas canciones. Es casi literal, sus canciones son como un latigazo: raras, amargas, inasibles, disonantes a ratos. El montón de imágenes que hay en sus letras se llena de tensión en vivo. Golpea ambos pies contra el escenario, desata su voz nasal y agudísima y convierte la guitarra en una ráfaga.

Antes, Manuel García explicó su idea de crear un ambiente casero, con un espectáculo heredero de las peñas que se hicieran “hace no tanto tiempo en Chile”. Quizás por eso no hubo reparos con el excesivo tiempo que pasó entre cada tema, con una entrada en falso y una informal “Rasguña las piedras” -original de Sui Generis- para introducir otra canción reciente llamada “Piedras”. Por lo mismo, además, García terminó cantando sin micrófono y la noche se alargó después con otros músicos empuñando guitarras, incluido el mismo Chinoy.

El vocalista de Mecánica Popular casi no alcanzó a estar solo sobre el escenario y apenas unas pocas canciones fueron con guitarra y voz. A la mayoría podían sumarse más guitarras -electroacústica, eléctrica de 18 cuerdas o acústica-, bajo, batería y hasta cuatro y bombo. Esa banda hizo una ruidosa versión de “Hoy no empañemos el agua”, de Chinoy, y más tarde estaba haciendo otra de “El arado”, de Víctor Jara, junto a Ismael Oddó, el integrante más joven de Quilapayún, que también estrenó en solitario “Tango del Willy”, dedicado a su fallecido padre, Willy Oddó.

El concierto tuvo canciones de Pánico (2005) y algunas ya grabadas para Témpera, disco que se editaría este año. De este modo, el público inició un coro en “Tu ventana” y hasta que el cantante la entonó en catalán hizo lo mismo con “El viejo comunista”, pero también escuchó otras más nuevas, aunque hace tiempo tocadas en vivo, como “Colores” y la festiva historia provinciana que es “La gran capital”. Manuel García se notaba incómodo en el estrecho escenario y su exigida voz por momentos desafinaba, en particular en las notas bajas, pero sus canciones, evocadoras y de sencilla belleza, fueron seguidas casi con devoción por los asistentes.

Casi al final, el silencio reinó entre los asistentes cuando se proyectó un video de Víctor Jara y su voz y guitarra fueron acompañadas por Manuel García y sus músicos en “Luchín”. Era el invitado imposible y la prueba de que, al menos en este concierto, Manuel García prefería tocar con los amigos.

La foto la tomé yo mismo con la camarita de H.



Dënver – Totoral
Lunes, mayo 26, 2008, 11:45 am
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Dënver - TotoralPublicado por La Música Emol en mayo de 2008.

Dënver
Totoral

Antes de su bautizo definitivo, este disco debut se iba a llamar “Turismo aventura”. Pese al cambio, era un nombre adecuado. En la primera estrofa Mariana Montenegro ya canta de un viaje en tren y en las próximas seguirán apareciendo palabras como playa, nieve, veranos, mar y montaña. Todas son canciones que rehúyen de la ciudad y hablan también, desde cierta nostalgia y a veces literalmente, sobre crecer.

Quizás por eso la música puede sonar casi infantil. Sin embargo, no es una constante y a lo largo del disco las canciones adoptan distintas ropas. Siempre privilegiando la melodía, Dënver puede despojarse de artificios para armar una canción sobre guitarra, acordeón y simples arreglos de cello (“Los menos”) o pasar incluso las voces por el filtro electrónico (“Corazón estacional”). También las letras apuntan en varias direcciones: la imagen de “un lodazal humano” convive con “mansos ni que besos” y un dilema como “qué equipo de fútbol debería ser el campeón” está justo antes de otro entre “los cuadros de Cezanne o los de Vincent Van Gogh”.

Esa canción se llama “Conceptos” y en ella hay un guiño para entender cómo suena el disco: la disyuntiva entre Les Ondes Martenot y Harmónica, fugaz grupo que se formó tras la disolución de la primera, remite a dos bandas cuyo sonido se emparenta con Dënver. No es casual tampoco que en el disco y su concierto de lanzamiento el cello lo hayan tocado dos ex integrantes de esos grupos, Alejandro Soto y Felicia Morales.

Aunque son canciones escritas desde una ingenuidad que soporta líneas como “nunca a una chiquilla le he dado un beso” o “por miedo a toparme contigo/y tu bronceado atractivo”, se pueden advertir elementos más allá. La pegajosa melodía de “Miedo a toparme contigo”, que hasta cambia de tono en los estribillos finales, da cuenta de un manejo certero y convencido de la clásica estructura de canción pop. “Los turistas” es la sugestiva y ambigua descripción de algo tan curioso como una temporada bajo hielo. Y se puede leer entre líneas cuando Milton Mahan canta la pequeña historia de un tornado (“Los menos”) y lo primero que decida arrasar son la iglesia y la cárcel. No cualquier edificio.

Dënver en MySpace
Neurotyka

Dënver / “Totoral” (2008, Neurotyka)

1. Andén 6. 2. Corazón estacional. 3. Miedo a toparme contigo. 4. Los turistas. 5. Conceptos. 6. Paraíso de menta. 7. Insistes en volver. 8. Los menos. 9. Los últimos veranos. 10. Corazón de Andrés. 11. Estilo de vida.

Músicos: Milton Mahan (guitarra, bajo, programaciones y voz), Mariana Montenegro (teclado, acordeón y voz).
Invitados: Blit (vocal cuts), Alejandro Soto (cello), Dj Dementita (scratch).



Fernando Milagros, Gustavo León, Ángelo Pierattini y Fother Muckers: Cuatro caras de Bob Dylan
Jueves, marzo 13, 2008, 11:21 pm
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Gustavo JiminelsonPublicado por Mus el martes 11 de marzo de 2008.

Cuatro caras de Bob Dylan

Fernando Milagros, Gustavo León, Ángelo Pierattini y Fother Muckers
Tributo a Bob Dylan | El Living, jueves 6 de marzo
$3.000

Rodrigo Alarcón L.

Quizás suene muy serio un “Tributo a Bob Dylan”, y por eso varios de los músicos que participan en éste parecen no tomarlo con tanta formalidad. “Para ti Bob Dylan, que estás en el cielo”, bromea Cristóbal Briceño, el vocalista de Fother Muckers, antes de una canción. Es lo bueno de este homenaje: deja de lado las reverencias y propone aproximaciones diferentes, que, en este caso, pueden ser muchas.

La de Fother Muckers es impredecible. Comienza con el guitarrista Héctor Muñoz tocando en solitario “I shall be released” e “If not for you”, y continúa, ya con formación completa, con una recopilación de clásicos: “Just like a woman”, “Lay lady lay” y “Handle with care”, que tocaban los Traveling Willburys, con Ángelo Pierattini en la guitarra. Pero también surge, medio en broma y medio en serio, un espontáneo esbozo de “I was made for loving you”, de Kiss, y el show cierra con canciones propias del cuarteto, que suenan bastante menos prolijas que en el disco que firmaron la temporada pasada. Pero los asistentes celebran igual, incluso cuando los músicos chocan en el escenario o dejan de tocar para arremeter sobre un micrófono, cantar unas cuantas líneas y acabar la presentación con los atriles caídos.

Antes, sin embargo, hay otros números. Fernando Milagros opta por combinar la cara más sombría de Dylan, la de de “Love sick”, por ejemplo, con las reposadas canciones de su autoría. Y así logra un buen momento con una taciturna versión de “Girl from the north country” que el público recibe más bien contemplativo, aunque parece animarse algo más sobre el final, con “Reina japonesa”.

Gustavo León (en la foto) se hace cargo de la voz y la guitarra, eléctrica casi siempre, de Jiminelson, pero ahora está solo y con su instrumento desenchufado. Tampoco se ciñe en forma estricta al llamado a tributar a Dylan, así que es capaz de hilar dos canciones como “Idiot wind” y “I don’t want to talk about it” –original de Crazy Horse y popularizada por Rod Stewart– con composiciones propias como “No fue sino hasta que te fuiste” y “El delincuente”. Y todas explotan una mezcla de blues y balada que, con cuerdas metálicas y en su voz, se oye sentida y hasta conmovedora.

El contraste con esa intensidad acústica es la electricidad del trío de Ángelo Pierattini. Inicia con una vigorosa versión de “House of the rising sun” y adereza un set rockero con detalles como una viola y plumillas en la batería. La ejecución es impecable y el trío suena con fuerza, pero lo mejor llega al final. Si cada participante interpreta diferentes caras de Bob Dylan, Pierattini lo hace más evidente: cambia los bronces de “Rainy day women #12&35” por un riff de guitarra, transforma el ritmo caminante por un pulso rockero e incorpora un solo preciso y furioso casi al final. Toma una marcha militar borracha y la toca como un rocanrol firme y estimulante. Es una interpretación de Bob Dylan: la suya.

Foto: Susana Hernández.

Ver también:
Reseña de Fother Muckers – No soy uno, en entrada anterior.
Escuchar:
“El delincuente” en MySpace



Fother Muckers – No soy uno
Sábado, marzo 8, 2008, 12:13 am
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Fother Muckers - No soy unoPublicado por Mus el 7 de marzo de 2008.

Fother Muckers
No soy uno
(2007, Escarabajo)

Rodrigo Alarcón L.

Es un buen punto de partida saber que este grupo hizo su debut en una Convención Beatle. El dato puede ser mezquino, pero adquiere relevancia cuando en gran parte de este álbum es posible reconocer la escuela de canciones de la que los Beatles son maestros adelantados, aunque no los únicos.

Esa raíz está en la sobriedad de las baterías y las percusiones, sabias para dar un giro a las canciones con movimientos simples como en los inicios de “Fuerza y fortuna” y “A la primera” o sólo mantener el pulso. Está en la sucesión de guitarras eléctricas y acústicas, arpegios, rasgueos y punteos melódicos que matizan y aportan timbres a cada tema. Está también en el bajo, que a ratos lleva su propia melodía y tiende puentes entre los acordes como en “Tres caras largas“. Y está por supuesto en las voces, que mantienen casi inalterable su vocación melódica y ensayan armonías simples pero cálidas.

Es este un disco clásico, porque se aferra al formato canción y a una alineación de guitarra, bajo y batería favorecida por otros instrumentos como piano, teclado y metalófono. Es clásico también al citar a Johnny Cash en “El que se lo encuentra se lo queda”, invocar al Neil Young eléctrico en “Fueron” y utilizar los pianos y slides que se oyen en la mencionada “Tres caras largas”. Y clásico también en que son canciones con acordes como los de tantas otras, pero que de pronto se vuelven entrañables.

Quizás algo tenga que ver en eso el rol del vocalista Cristóbal Briceño, en especial en aquellos pasajes más despojados, sostenidos a veces sólo sobre su canto y guitarra. Es su voz uno de los rasgos que unifica las canciones: a veces profunda, otras desgarrada, en muchas ocasiones lánguida y hasta furiosa. Pero también las letras tienen lugar de origen y cercanía. En este disco hay versos hogareños como la pregunta “¿Quieres café o té?” y líneas que sólo se podían escribir en este lugar del mundo. Ejemplos hay en la narración de doce perros que llegan hasta el cerro por Moneda, la historia de “El conductor”, que conduce un Metrotrén, o la frase “gardenias pa’ almorzar”. O más simple todavía: solo acá escribir “Tres caras largas” tiene más de una acepción.

Temas: 1. Fuerza y fortuna. 2. El conductor. 3. Tres caras largas. 4. El que se lo encuentra se lo queda. 5. Aunque todo salió mal. 6. A la primera. 7. Uno sino mil. 8. Ríos color invierno. 9. Fueron. 10. Héctor. 11. Ya veremos. 12. Cajas y paneles. 13. Tirado al sol. 14. A cuatro rounds.

Músicos: Cristóbal Briceño (voz y guitarra), Simón Sánchez (bajo y voz), Héctor Muñoz (guitarra), Martín del Real (batería). Invitados: Alex Anwandter (pianos y batería), Andrés Zanetta (teclados, metalófono y percusión).

Fother Muckers MySpace



Los Coléricos, Amigo Imaginario y Santos Dumont: Regalo de otro tiempo
Martes, febrero 26, 2008, 11:25 pm
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Santos Dumont

Reseña escrita para Mus y publicada el martes 26 de febrero de 2006.

Los Coléricos, Amigo Imaginario, Santos Dumont
Miércoles 20 de febrero, ciclo Viva Conce en La Batuta
$2.000

Rodrigo Alarcón L.

Los Coléricos inauguraron la noche con “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” cantada por el baterista Juan Pablo Ramírez y finalizaron su presentación con una espontánea y más sucia “That’s all right (mama)”, de lo primero que cantó un niño llamado Elvis Presley. Y esas son dos buenas pistas para describir poco más de una decena de canciones que se oyen entre aquellas versiones. “Tan dulce” es un adecuado ejemplo del repertorio: intercala estrofas apuradas por un riff demasiado parecido al de “Anarchy in the UK” (de The Sex Pistols) con coros melódicos donde el cantante armoniza con sus compañeros. Pareciera que la música de este grupo nunca termina de despegar, aunque suenan ajustados y los aplausos de unos cuantos espectadores parecen desmentirlo.

Amigo Imaginario, la banda de Mauricio Melo, es más precisa sobre los instrumentos y toca canciones aún más melódicas, pero tienden también a ser más planos. Quizás porque el ritmo de las canciones es similar, o porque la afinada Olga Ostria cae siempre en coros parecidos. La regla se rompe con Raúl Morales en teclado, cuando el tempo cambia por lo que Melo presenta como un bolero, con la más urgente y guitarrera “No te engañes” o con un cierre más atrevido, ruidoso y extendido, donde incluso se escuchan notas de los primeros Pink Floyd.

Solo esos dos grupos están anunciados en cartelera, pero la mayor parte del público se encuentra aquí por el tercero. Es un secreto a voces y se encargan de corroborarlo los músicos que ya pasaron por el escenario al finalizar sus propios shows cuando anuncian a Santos Dumont. La banda vuelve a escena a más de cinco años de su última presentación (en septiembre de 2002). Los asistentes, dispersos por el lugar, se alistan para conocer la versión 2008 del grupo, que es casi idéntica a la que decidió la separación: Julián Peña (voz y guitarra), Mauricio Melo (guitarra), Alberto Rojas (bajo y coros) e Iván Molina (batería), con la compañía del tecladista Raúl Morales.

La presentación es tan contundente como breve, y quizás parte de lo primero se deba a lo segundo. Apenas tocan dos canciones, pero es suficiente para emocionar. La primera es la más conocida, “Ayer“, y en las primeras filas provoca un incipiente coro y varias sonrisas que se repiten en los rostros de los músicos, quienes intercambian miradas mientras el tema avanza. El inicio de esa canción es dubitativo, pero con “Lee en el espejo” se afirman sobre el escenario y despachan una vigorosa versión, animada sobre todo por las baquetas de Iván Molina. Se pierden los detalles del teclado y los coros de Alberto Rojas, pero la energía que proyecta ese par de canciones deja a muchos pidiendo más. En pocos minutos, el regreso de Santos Dumont ya es historia. Y bastaron dos canciones para justificarlo.

Foto: Tamara Sancy
Ver también: Adictos al ruido



Germán Casas y Juana Fe: Los dos bailes
Jueves, febrero 14, 2008, 12:43 am
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Don Germán

Reseña escrita originalmente para Mus, pero publicada por La Música de Emol el miércoles 13 de febrero de 2008.

Germán Casas y Juana Fe
Domingo 10 de febrero de 2008, Plaza Brasil
Gratis

Rodrigo Alarcón L.

Seis músicos de civil están probando sonido a la hora programada para el inicio de este concierto. Más de una hora después, los mismos suben al escenario uniformados con chaquetas blancas sobre riguroso negro, y pronto sabremos que son Milenio, la banda que acompaña a Germán Casas. Viejos éxitos de su vieja orquesta, The Ramblers, comienzan a desfilar entonces: “Prende una mechita”, “Twist del recluta”, “Recuerdos en la lluvia”, “Jamás”, “Jugando al amor” y –cómo no– el “Rock del mundial”.

Muchas de esas canciones alientan un coro al que Germán Casas cede gustoso el micrófono y alaba en repetidas ocasiones. Otras, las que aceleran el pulso, animan a los asistentes al baile y ahí el ritmo de twist eleva pronto el polvo sobre el que está buena parte del público. El gozo es compartido y la sonrisa que Casas mantiene durante el show se replica en los rostros que lo observan. El cantante tira besos mientras el público lo aclama como “ídolo, ídolo” y otorga ovaciones cerradas al final de cada tema.

Los músicos apenas se mueven de sus puestos y las partes con vientos son reproducidas con teclado, pero el ánimo no decae en ningún momento. La voz de Germán Casas parece apenas notar el paso de las décadas y su banda no sólo es eficiente, sino hábil con los instrumentos. Óscar Soto y Harry Ratsch se lucen en los solos de guitarra, Claudio Díaz hace lo suyo con teclados rockeros y el baterista Antonio Gaulle hasta anota un solo en el instrumental “Topsy ’65”, que también sirve para que Germán Casas vuelva a escena con una humita roja en lugar de una plateada. El grupo ya ha despachado covers de “Unchained melody” y “The wonder of you” cuando se retira del escenario, aunque el respetable exigirá un bis rápidamente concedido por el sui generis animador.

Lo que tampoco demora en hacer es luego presentar a Juana Fe, que también desatará el baile en la plaza. Se trata, sin embargo, de una danza diferente. Cierta contención difícil de superar con éxitos nuevaoleros queda atrás cuando irrumpe la segunda banda. Si Germán Casas es reiterativo agradeciendo al público lo gentil, Juan Ayala hace lo propio tratándolo de guacho. Si se coreaba “eres exquisita como un gran asado con papitas fritas”, con Juana Fe es el pulso de una canción que habla de “tiros en la pobla que no dejan dormir” el que enciende a los asistentes. Si lo que se bailaba era el “Rock del Mundial”, ahora es un tema que canta a las balas que mataron a Víctor Jara y al joven mapuche Matías Catrileo. Y es sorprendente que aunque sea solo interpretada con guitarra, mantenga el ritmo suficiente para bailarla.

Lo que en Juana Fe han llamado afrorrumba chilenera es en vivo una fiesta desatada. La banda salta y se agita a cada minuto. El cantante no cesa de animar a un público que baila estimulado por ritmos siempre contagiosos. Son dos escuelas distintas. La corrección muta en desenfado, la quietud cambia por energía desbordante y hasta los niveles de volumen son distintos entre Germán Casas y Juana Fe. Pero al final, coinciden en algo: son dos escuelas de baile.